New York de Gabriele Croppi

NewYork-Gabriele Croppi

 

Hace unos días adquirí el libro New York de Gabriele Croppi, un libro que hacía tiempo estaba en mi “lista de deseos” y que por fin he podido adquirir. Ya conocía la obra de Croppi, es más, casi me conocía cada foto del libro, pues en la página del propio autor se pueden contemplar muchas de ellas. Sin embargo, no hay nada comparable a ver las fotografías en papel o en una exposición. En el caso que nos ocupa, las imágenes se presentan en una muy cuidada encuadernación, en un papel de algodón de generoso gramaje y con unas dimensiones de 35,5 x 32,5 cms, vamos, todo un lujo por 38 euros (lo adquirí en amazon.es).

Este trabajo de Croppi se centra en la ciudad de Nueva York, una ciudad que como bien sabemos ha sido extensamente documentada fotográficamente, y que sin embargo, ha sido capaz de dar una vuelta de tuerca más y ofrecer una visión de la misma que no dejará indiferente a quien vea sus fotografías. La contemplación de cada fotografía requiere un tiempo, una mesura, un recorrer la mirada. Y aún aportando sus propias historias cada imagen, al terminar de recorrerlas todas, nos invade la sensación de que hemos contemplado un film que nos muestra una nueva dimensión de esta ciudad.

En las imágenes que nos ofrece Croppi, nos muestra a personas (una y sólo una en cada escena) aparentemente aisladas, personas anónimas, algunas cuyos rostros, en sombras, las hacen aún más distantes. Nos revela una ciudad silenciosa, toda una paradoja si tenemos en cuenta que fotografía calles que en nuestra memoria las tenemos clasificadas como de las más bulliciosas de la urbe. Me atrevería a decir que la emoción que nos origina es muy próxima a contemplar una ciudad después de un cataclismo nuclear, en la que los edificios mantienen toda su majestuosidad, la luz revelando la geometría de una ciudad silenciosa integrando a las personas como un elemento arquitectónico más de la misma. Y sin embargo, nos queda la sensación de que esas personas están ocupando un espacio y un tiempo breves, que si cerráramos los ojos y los volvieramos a abrir, habrán desaparecido para siempre. Fantasmas de una ciudad muerta.

Y así he leído yo la obra, es más, reflexionando sobre ello, he llegado a la conclusión de que el protagonista último de toda ella no es la ciudad, no son sus edificios y líneas geométricas trazadas con ayuda de la luz y un fuerte contraste, ni tan siquiera las personas aisladas, inmóviles y silenciosas que se nos muestran. El verdadero protagonista principal de toda esta obra no es otra cosa que el vacío, un vacío casi alienante. ¿Un fiel reflejo de cómo siente Croppi nuestra sociedad?

Para finalizar, dejo un vídeo que ayudará a comprender un poco mejor el trabajo de Croppi.

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